miércoles, 2 de diciembre de 2015

EL COMIENZO DE LA IMAGINACIÓN

En 1899 ya habíamos aprendido a dominar la oscuridad, pero no el calor de Texas. Nos levantábamos de noche, horas antes del amanecer, cuando apenas había una mancha añil en el cielo oriental y el resto del horizonte seguía negro como el carbón. Encendíamos las velas del largo pasillo y salíamos al enorme jardín de enfrente.
Mike y yo nos tumbábamos en el césped sobre unas finas mantas de tela azul y contemplábamos las brillantes estrellas que aún seguían en el cielo. Recordando cada duro momento del 24 de julio del año pasado. Sí, ya había pasado un año de la muerte de mi joven marido, Arthur Ross. Sólo tenía 35 años cuando murió, un día caloroso y sofocante como éste.

Mike, a sus 7 años de edad, lloraba como alma que se lleva el viento por su pérdida. Tan desconsoladamente que no se escuchaba nada más que sus gemidos al llorar. Por otro lado, yo --Elizabeth Ross--, no derramé ninguna mísera lágrima. Me dediqué a contemplar las diminutas estrellas del cielo y a abrazar a mi dulce hijo.

Aquél día, Arthur y yo cumplíamos 15 años de casados. Lo extrañaba tanto que aún le dejaba un hueco en la cama. Su hueco: el de la izquierda; porque decía que si pasaba algo dentro de casa, él siempre estaría en posición para protegerme.

Se notaba tantísimo su ausencia... sobre todo en Mike, que cada noche me venía a despertar porque decía que no podía dormir. No sabía como seguir adelante. Siempre me preguntaba qué hubiera hecho él en mi lugar, pero no tenía ni idea. Arthur era una persona impredecible y valiente. Yo no era valiente, ni tenía coraje. Cada día pensaba que me iba a desmoronar hasta no poder más, que me rendiría, hasta que Mike me miró con los ojos grises de su padre y me dijo “Padre siempre estará en nuestro corazón. No te preocupes, tú y yo podremos seguir adelante juntos. No me gusta verte así, mamá.”.

En ese entonces me dí cuenta de que Mike era Arthur. De que Arthur seguía aquí, pero en otro cuerpo, en el de Mike. Me sentía muy orgullosa de mi pequeño héroe.

No hay comentarios:

Publicar un comentario