Quise escaparme sin que mamá me viera. Si me hubiera visto
se enfadaría muchísimo conmigo. ¡Vaya que si se enfadaría! me enviaría a tejer
otros calcetines para mis hermanos y eso era intolerable. Por eso, bajé las
escaleras tan silenciosamente que nadie me notó. Debería ser Ninja.
Me encaminé hacia el río con una sonrisa estampada en la
cara y dando brincos por el camino. Nada me hacía más feliz que una tarde en el
río. Me hubiera gustado que el abuelito viniera conmigo, pero éste estaba muy
ocupado y no podía venir.
Me extrañó que el río estuviera ocupado por un niño, de
más o menos mi edad. Era alto y delgado, muy rubio. No lo conocía. Me acerqué a
él y le dije segura de mi misma:
-- Hola, ¿quién eres?
Ni se inmutó. Pasó de mí olímpicamente. Decidí volver a
decir algo, por si acaso.
-- Me llamo Calpurnia, ¿tú quien
eres? Nunca te he visto por aquí.
Me miró, tenía los ojos más bonitos del mundo.
-- Soy Theodor Newton aunque
prefiero Theo. –decidí saltar el hecho de que tenía apellido de científico y me
centré en sus magníficos ojos, esos ojos verdes, ¿cómo podían ser tan verdes y
bonitos?
Tenía una cara de embrollo total, me estaba mirando muy
perplejo. Debía continuar hablando con él.
-- A mi me llaman Callie.
-- Bien, Callie, estoy de vacaciones
por aquí, vengo de Austin y me quedaré unos meses por el pueblo. Vivo por aquí
cerca y no conozco a nadie. ¿Tú dónde vives? –me caía bien y creo que le caía
bien, podríamos ser amigos.
-- Yo vivo cerca de aquí, me gusta
venir y ver la naturaleza, los especímenes de la naturaleza. Me encanta la
ciencia.
Sonrió ante mi respuesta, como el abuelo. Que raro, cuando
se lo dije a Harry pareció horrorizarse.
-- Que curioso, yo también quiero
ser científico, también me gusta observar la naturaleza y todo lo que nos
proporciona. Me alegra encontrar a alguien que comparte mi mismo gusto, aunque
me resulta extraño que a una chica guapa como tú le guste. Eres la primera,
enhorabuena.
No sé si se estaba riendo de mí o qué, pero el comentario
no me gustó para nada. Seguro que había más chicas con mi misma mentalidad y
como decía el abuelo, ¡existieron mujeres científicas!, que ignorancia por
parte de Theodor. Otra cosa que me sorprendió de su contestación fue el hecho
de llamarme guapa, ¿acaso estaba ciego?
Ignoré el comentario que llevo mucho tiempo escuchando y
cambié un poco el tema.
-- ¿Quieres mirar bichos del río?
–no notó mi brusco cambio de tema pero me siguió el rollo.
Asintió y volvió a sonreír. Tenía unos dientes perfectos
en un orden perfecto que formaban una sonrisa perfecta.
Continuamos viéndonos día si y el siguiente también. En
casa nadie sabía de su existencia pero tampoco era necesario que lo supieran.
Creo que Harry deducía que me escapaba con alguien para ir al río pero nunca me
preguntó con quien, supongo que pensaba que era Lula o el abuelo.
Cada noche pensaba en Theo, en lo agradable que era su
compañía y en sus asombrosos ojos. No sé que me estaba pasando y por eso se lo
fui a preguntar a Harry, él sabía sobre estos temas. El se limitó a sonreír y a
decir:
-- ¡Mi bicho esta enamorada! –se burló de mí.
Yo, lo mire perpleja y le pregunté:
-- ¿Cómo se para? No me gusta.
-- No lo puedes parar, Callie Vee.
No hay comentarios:
Publicar un comentario